Muchas veces nos venían a buscar a jugar a la pelota, por un campeonato nos desaparecíamos sus dos, tres días que no llegaba a la casa, después del partido nos plantábamos a tomar, las dos, tres de la mañana meta vale!De los doce años estoy trabajando aquí, éramos 12 hermanos, mi papá trabajaba en la cantera de Las Cucharas, mi padre era partidor de piedras, “lajeador”, pero no le hacían el peso!…a veces yo le iba a ayudar cuando estaba cabro, yo le daba para todos lados, al lote, pero el la acomodaba, veía dónde estaba la hebra y de tres combazos la partía, esa cantera era del ferrocarril, hacían chancao con la piedra, el ripio para la línea del tren…
Nosotros veíamos que el camión pasaba más que no sé por aquí! y había arena en cualquier lado, y entonces, empezamos a juntar arena, como pagaban altiro, veía la plata uno, después lo pasábamos rebién porque dábamos plata pa’ la casa, y como éramos tantos, comíamos lo que queríamos después, mi mamá nos hacía pan amasado, comprábamos harina, todas esas cosas….en 1962 yo ya estaba trabajando aquí, me acuerdo porque allá donde está el puente Las Cucharas había un viejito que tenia una radio ahí e íbamos retodos a escuchar los partidos, porque ¿se acuerda que en aquellos años quien tenía una radio o una cámara era “Don”?, no había plata para comprase una radio en aquellos años…
Muchas veces nos venían a buscar a jugar a la pelota, por un campeonato, nos desaparecíamos sus dos, tres días que no llegaba a la casa, después del partido nos plantábamos a tomar, las dos, tres de la mañana meta vale! ”quédate aquí no más, para qué te vai a ir”,
En invierno trabajábamos con el agua pasada la rodilla, ¿no ve que cargábamos altiro el camión? y al camión había que ponerle palos para que pudiera salir después cargado, porque a veces quedaban pegados, sino teníamos que botar la carga y cargarlos de nuevo, y a veces ¡hasta con lluvia!, ahora llueve y los camiones no vienen, antes llovía más, llovía tres días y dos noches y el agua llegaba hasta las mismas patas de las casas de los cerros, quedaban unos bancos grandes de arena, pero de arena pura y cargábamos así no más….pero había cualquier camión!!…por aquí había un restaurant, se podía almorzar y tomarse un Guriquique, así le llamaban al vino, en la tarde la gente con plata dejaba su plata aquí, un buen cauceo de salmón y a tomar vino después…
Mi madre tenía crianza de cabras así que yo y mi hermano teníamos leche fresca todos los días, queso, mantequilla, mi mamá hacía todas esas cosas, no como ahora que los cabros se alimentan con pura leche de tarro…
Nuestra madre se nos fue a las 53 años, la diabetes se la llevó, porque ¿se acuerda que en aquellos años las viejitas se amanecían tomando mate? se juntaba mi mama con 5 viejitas a tomar mate, y casi se amanecían, y la cuestión del azúcar la mató, se la llevó la diabetes….
En la pega que estuve hasta hace poco teníamos que llenar sacos con arena, gravilla y ponerlos en palets, nos hacíamos 20 palets entre tres, ya en la tarde salíamos más cabreados que la remugrienta! ¿no ve que era mucha pega?, y ya no estamos muy cabros tampoco!!
Bravo, bravo!!! por tremendo labor de esta obra maestra. Estos son sin duda, un bello recuerdo para las futuras generaciones que seguro ya no valoraran el tanto sacrificio que ellos han hecho en esta ciudad que los quiere callar mientras son adsorbidos entre el mormullo de las personas en esta ciudad y las tantas olas del mar que muchos prefieren ir a visitar. Aquí, están los mas sacrificados… los que trabajan con sus propias manos para convertir con su gran granito de arena muchos muchos sueños en realidad. Los artistas no reconocidos que crean como la canción «con una pala y un sombrero…» el cielo nocturno dejando brillar de a uno en uno su granito de arena que entregaron con amor a la hora de trabajar.
Denise, gracias miles por tus palabras, me puedes dar tu fono celular, eres la sobrina de Javier??