• Pirquinero
  • Luis Yañez

    “El oro es esquivo porque corre por años, no corre todos los días, si hay lluvias grandes el oro va correr por los cerros pero sino alcanza a llegar abajo, será para el otro año”

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    Antes le pagaban a la gente por sacar el oro, el mínimo le pagaban, pero yo nunca trabajé así, yo siempre trabajé pa’ allá pa’ arriba, donde estaba las Palmas pa’ adentro, el estero llegaba allá donde se ve la mata de aromos, la cachá de metros que había que descarpar pa’ abajo, para sacar dos carretilladas, y de repente no pintaba ninguna cosa!!  pa’ arriba tenías un metro, dos metros, a reventar tres metros para llegar a la circa…

    En esta pega hay dos cosas: no paga, pero trabaja tranquilo y a gusto uno, trabaja a gusto porque a última hora uno sabe que si no paga hoy,  mañana puede pagar, trabajo a gusto porque no estoy esperando que el compadre me diga hazte esto y otro y a fin de mes arreglamos…cambian hartas las cosas así, y eso es lo que le gusta a uno, que los compadres no le digan si esto quedó bueno o malo, porque ahora uno entra a la construcción y llegan puros compadres que estudiaron no más, la saben por cuaderno, pero cuando uno está haciendo las cosas, ¿cómo hay que hacerlas??  así hay que hacer las cosas cuando uno sabe hacerlas desde un principio, estudiándolas y haciéndolas, estudiándolas y haciéndolas, ahí sale un buen ingeniero! Yo he trabajado en todas estas construcciones, cuando se pone malo esta cuestión, cuando llueve demasiado, cuando no se encuentran pintas, a veces pasan semanas que no se encuentran pintas, de repente el “amarillo” lo agarra pal’ hueveo a uno, pude estar ahí mismo y uno no lo ve, y unos pasitos más adelante ud estuvo trabajando una semana, dos semanas y no se encuentra! Aunque le metai la pala ahí donde está, si no quiere, no quiere no más! Hay que puro buscarlo con paciencia, eso es lo que tiene el estero, es porfiado y amanece porfiado, por eso digo yo, he trabajado en varias construcciones, en varias cosas…

    Yo siempre he trabajo solo en el oro, aunque tuve cuadrilla, éramos diez, pero en ese tiempo había orito! Todos trabajábamos igual, ningún compadre más, o menos, si veíamos a alguien sentado ya poh compadre! empiece a mover la zorra arpía porque resulta que en esta cuestión hay que moverse! Para qué vamos a decir otra cosa: aquí hay que trabajar….

    Aquí antes en Reculemu, había como 100 ranchos, más de mil personas había aquí trabajando, estaba lleno de gente este lugar, llegaban camionetas a vender cerveza, vino, fruta, ¡no faltaba!, llegaba todo aquí abajo, mujeres, era un tipo “Oeste”, era la casa e’ puta…de repente se agarraban a balazos, se agarraban a puñaladas, el oro siempre ha traído sus consecuencias, yo, por lo menos, de los años que llevo en el oro nunca me he peleado con los viejos, porque estar peleando, siendo que uno vive aquí mismo no tiene gracia..

    Aquí cuesta mucho encontrar oro porque le han pasado mucha máquina, aquí como cinco compadres le han metido máquina, tuvo harto oro, pero lo han dado vuelta muchas veces! Todo se gasta, se acaba, no hay nada que dure para siempre, y así y todo debe quedar su poquito por ahí…¡había tanta agua en ese tiempo!, llovía cinco, diez días; los viejos no trabajaban, después la cuestión se secaba y cortaban más arriba, así que siempre iba quedando un pedazo más atrás, y eso es lo que busca uno… de repente, uno pilla un pedacito: le saltan cinco o seis gramitos, el otro día pillé un pedacito y salvé el mes, en esto, un día va con el otro: un día bueno, un día malo….

    A veces hay que cantarle al oro, porque puede andar enojado, y hay que alegrarlo pa’ que se porte bien, de repente anda con la raja pará, como todos los patrones, y si anda con la raja pará no pasa nada! Pero cuando se porta bien nos alegra, así es el “amarillo”: de repente da, y de repente todo un mes te hace dar vueltas como un trompo, de repente te dice: “¿sabís que más?, te doy un par de gramos para que salví el mes”….

    ….el oro es esquivo porque corre por años, no corre todos los días ni baja todos los días, si hay lluvias grandes el oro va correr por los cerros pero sino alcanza a llegar abajo, será para el otro año …si bajara todos los días este lugar estaría tapado en oro! Aquí el cerro guarda más plata que la cresta, muchos que vienen pa’ acá pa’ abajo se ponen a buscar leña y hacen carbón, por ahí se ganan sus monedas, después se trabaja en el orito, muchos juntan gusanos de tebo, los van a vender y se gana sus veinte o treinta lukitas, otro a los conejos, tiene plata el cerro!

    Este es el mejor oro que hay, el mejor oro es el de lavadero, ¿no ve que sale puro? Sale limpiecito, sin impurezas, de tantos años arrastrándose, así que bota luego todo lo que trae del cerro, y es más pesado que cualquier otro oro, porque no trae ninguna borra, fierrillo o cuarzo pegado, aquí los joyeros prefieren el oro de lavadero que cualquier otro oro de trapiche o de mina…

    Pero el oro te puede dejar rico o pato, o te vuelve loco, si tení capital te deja pato, muchos se han muerto buscando el oro, algunos han perdido fortunas buscándolo, ¿por qué? Porque el oro no está en todos lados, quien no conoce el material, no sabe como trabajarlo, por ejemplo, uno reconoce un cerro por lo que tiene encima, piedras coloridas, es señal de que tiene manto, entonces subes y le haces un hoyo, sacai un poquito de material , lo lavai y si pinta significa que tiene oro, hay partes en que el oro está encima de la tierra, le llaman “oro florecido”, otros le dicen “oro soleado”, por ejemplo, la Villa Olímpica todo la parte de encima tenía oro, llovía y tu pasabas y veías el orito por encima, pero son las quebradas las que botan el oro, en los cortes de las quebradas con la lluvia la tierra empieza a soltarse, a soltarse, y así la tierra puede traer orito, pero todo dependerá de la lluvia, si llueve poco va quedar a la mitad del camino, para trabajar en el oro hay que tener paciencia, amor al trabajo, y habilidad de conocer los materiales…