• Areneros
  • Javier Astudillo

    Muchas veces nos venían a buscar a jugar a la pelota, por un campeonato nos desaparecíamos sus dos, tres días que no llegaba a la casa, después del partido nos plantábamos a tomar, las dos, tres de la mañana meta vale!

    Javier Astudillo

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    De los doce años estoy trabajando aquí, éramos 12 hermanos, mi papá trabajaba en la cantera de Las Cucharas, mi padre era partidor de piedras, “lajeador”, pero no le hacían el peso!…a veces yo le iba a ayudar cuando estaba cabro, yo le daba para todos lados, al lote, pero el la acomodaba, veía dónde estaba la hebra y de tres combazos la partía, esa cantera era del ferrocarril, hacían chancao con la piedra, el ripio para la línea del tren…
    Nosotros veíamos que el camión pasaba más que no sé por aquí! y había arena en cualquier lado, y entonces, empezamos a juntar arena, como pagaban altiro,  veía la plata uno, después lo pasábamos rebién porque dábamos plata pa’ la casa, y como éramos tantos, comíamos lo que queríamos después, mi mamá nos hacía pan amasado, comprábamos harina, todas esas cosas….en 1962 yo ya estaba trabajando aquí, me acuerdo porque allá donde está el puente Las Cucharas había un viejito que tenia una radio ahí e íbamos retodos a escuchar los partidos, porque ¿se acuerda que en aquellos años quien tenía una radio o una cámara era “Don”?, no había plata para comprase una radio en aquellos años…
    Muchas veces nos venían a buscar a jugar a la pelota, por un campeonato, nos desaparecíamos sus dos, tres días que no llegaba a la casa, después del partido nos plantábamos a tomar, las dos, tres de la mañana meta vale! ”quédate aquí no más, para qué te vai a ir”,
    En invierno trabajábamos con el agua pasada la rodilla, ¿no ve que cargábamos altiro el camión? y al camión había que ponerle palos para que pudiera salir después cargado, porque a veces quedaban pegados, sino teníamos que botar la carga y cargarlos de nuevo, y a veces ¡hasta con lluvia!, ahora llueve y los camiones no vienen, antes llovía más, llovía tres días y dos noches y el agua llegaba hasta las mismas patas de las casas de los cerros, quedaban unos bancos grandes de arena, pero de arena pura y cargábamos así no más….pero había cualquier camión!!…por aquí había un restaurant, se podía almorzar y tomarse un Guriquique, así le llamaban al vino, en la tarde la gente con plata dejaba su plata aquí, un buen cauceo de salmón y a tomar vino después…

    Mi madre tenía crianza de cabras así que yo y mi hermano teníamos leche fresca todos los días, queso, mantequilla, mi mamá hacía todas esas cosas, no como ahora que los cabros se alimentan con pura leche de tarro…
    Nuestra madre se nos fue a las 53 años, la diabetes se la llevó, porque ¿se acuerda que en aquellos años las viejitas se amanecían tomando mate? se juntaba mi mama con 5 viejitas a tomar mate, y casi se amanecían, y la cuestión del azúcar  la mató, se la llevó la diabetes….

    En la pega que estuve hasta hace poco teníamos que llenar sacos con arena, gravilla y ponerlos en palets, nos hacíamos 20 palets entre tres, ya en la tarde salíamos más cabreados que la remugrienta! ¿no ve que era mucha pega?, y ya no estamos muy cabros tampoco!!

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  • Abel Cortez

    “Ahora en los años malos llueve un poquitito no más,  antes no pueh, llovía harto, en ese tiempo como 15 días, de lado a lado llovía, después vinieron los años malos, jodió el estero”

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    “En el 62 me vine a trabajar aquí, después trabajé un tiempecito en la construcción, y después no salí más de aquí…
    Ahora en los años malos llueve un poquitito no más,  antes no pueh, llovía harto, en ese tiempo como 15 días, aquí como ud ve, de lado a lado llovía, después vinieron los años malos, jodió el estero, la ultima lluvia importante fue cuando estaba Pinochet, el ultimo temporal que hubo y se terminó el invierno!
    Antes se cargaba la arena así no más, del arrastre del estero se cargaba así como venía no más, quedaban así unos altos de arena, sin piedras, ahora, no hay nada, hay que estar dando vueltas tierra y escombros, la gente le sigue echando escombros que sacan de las construcciones y las vienen a dejar al estero…
    En el golpe fue cuando llegaron los grandotes allá a la sede, y dijeron: “tienen que juntarse,  no pueden haber dos sindicatos, en el estero tiene que haber uno solo”, y de ahí hubo que entregar la personalidad jurídica de abajo, y quedó la una, la de aquí arriba, la del Puente Las cucharas, entonces nos agrupamos y nos quedamos abajo, después peleaba el sindicato número 2 con el número 1, éramos pocos nosotros allá abajo, me acuerdo que allá les paramos una bandera y un tablero grande…

    Todos los días le doy comida al “cabezón”, el mirlo me sigue ligerito, ligerito me encuentra…igual que las avispas, se acostumbraron…les damos té y no te pican, ayer el mirlo pasó por la cabeza mía, viene todos los días y a cada rato, le gusta la carne, es mansito, igual que la diuca y los chincoles llegan al ladito de uno…cuando llego con la carretilla los tordos todos negritos se paran por ahí, ahora tienen un poco más de semillita como llovió un poco más el año pasado.…

     

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  • Emilio Marambio

    “Me acostumbré a la libertad, a no ser mandado por nadie, yo soy mi jefe, yo soy mi gerente y yo soy mi trabajador”

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    “Llegué a trabajar a los 10 años. Me trajo mi padre que se vino de las canteras a  trabajar más o menos en el año 60. Yo venía a ayudar, a bajar almuerzo, esas cosas. Me acuerdo porque el mundial del 62 me pilló ahí cerca de adonde ahora está el puente Lusitania. Mi papá tenía una radio chica donde escuchaba los partidos del mundial. Me leseaban los mayores porque yo sacaba piedras hasta en un tarro, porque no me podía la carretilla. Como vivía en Forestal, bajábamos a pie, me traía los jueves, hacíamos las tareas y después me ponía ayudar a arnear. Después nos íbamos a pata pa’ abajo, hasta la Lora, donde está el Hospital de Viña… mi papá era rebueno para andar a pata, no gastaba en micro, le gustaba andar a pie, tenía que ir pa’ Santiago para ir en micro…

    Más tarde, un caballero que me conocía de chico me empezó a encargar arena, yo tenía como 14 años, estaban haciendo la Playa Amarilla, estaban haciendo los muros y todo eso, ese caballero que era de Santiago tomó la pega, y un día conversó conmigo, me dijo: amigo, ¿tendrá arenita? Porque yo le voy a sacar todos los días dos viajes”, y me buscó un compañero, mi papá estaba enojado porque era un compañero que tenía como 30 años, bueno pa’ la pega,  era un huevón muy grande para mi, era un indio para trabajar, yo era un cabro chico, pero nunca arrugué con el huevón, nunca arrugué, hacíamos lo mismo, de ese compadre copié la idea yo, le decían el Papín, era un gallo que pesaba como 90 kilos, el me decía: “Camarada, no se apure, camarada, ahí no más”, hasta que el hombre se fue y me llega toda la clientela, tuve que buscar dos compañeros para reemplazarlos, duraron repoquito porque los compadres eran flojos…

    El estero era antes más alto. Ha cambiado mucho su fisonomía. Era más fácil trabajar porque había más material. Estaba virgen. Estaba sanito. Ud donde metía la pala había arena. Ahora no, se ven puras pozas y tierra, ahora tiene que ser con máquina la cosa, una máquina que acopie….la gente del oro volvió escombros el estero. Al principio se extraía como pirquinero, a pura pala y picota. Luego un caballero se prendió que había que tomar dominio, sacó los permisos, marcó los puntos y echó a la gente afuera y dijo yo traigo máquinas…se empezó a extraer de forma industrial y en 7 años no quedó nada, del 78 al 85 y nadie fiscalizó. Ahí empezó a morir el estero

    Nunca me he querido ir de aquí porque me ha ido bien, tengo hijos profesionales, casa propia, me he dado gustitos buenos y además soy bueno para la pega, una vez intenté irme y duré dos semanas, me acostumbré a la libertad, a no ser mandado por nadie, yo soy mi jefe, yo soy mi gerente y yo soy mi trabajador, yo mismo me pongo horario,  y llego aquí a las 7 y me voy a las 4… no siempre fue así, antes me quedaba hasta más tarde, pero 12 hrs de trabajo es mucho, y este trabajo no es nada livianito, hay que dejar la gota en la pala, me crié aquí y aquí me voy a morir…

    Yo he sobrevivido bien con pega porque tenía harto contacto con camioneros. Nosotros llegábamos temprano aquí y hacíamos tarde, ahora nos vamos a las cuatro, en ese tiempo se nos oscurecía, todos se iban a las 5, nosotros hasta las 7 u 8 métale vendiendo con mi socio, dejando el viaje; a la noche me llamaba el camión y teníamos listo el material para el otro día, a las 5:10 de la madrugada yo estaba tomando la micro….

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  • Victorino Pasten Pasten

    “El agua corría y dejaba la arena sin piedras, dejando sus lenguas de arena, nosotros nos metíamos con palos a cargar desde el agua, y podíamos estar un mes así”

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    Tengo 67 años y desde que estoy aquí hace ya cincuenta años, antes trabajaba de peoneta…

    Me gusta trabajar aquí porque uno trabaja a la idea de uno no más, lo manda el puro camión, si quiere llena o no llena…

    Uno gana aquí dependiendo del empeño de uno, pero hoy no he hecho ni dos metros, aquí me demoro mucho ud ve, se bota mucha piedra, a los otros viejos no les gusta trabajar con tanta piedra, dicen que trabajan mucho, pero qué le voy a hacer si no hay más!!…lo bueno es que esta es arena lavada, al del camión le gusta esta arena porque después de arnear este pedregal está limpiecita, ¿no ha notado que esas empresas que están en Con Con, las que sacan arena allá la alisan pa’ que no se caigan las construcciones?..

    Antes pasaba cualquier camión, ¡qué había pega!!, no como ahora que está pará la cuestión, en la antigüedad ¡pucha! que pasaban los camiones, estábamos cargando uno, y llegaba el otro! Nosotros teníamos cuadrillas de cuatro, hacíamos más de veinte vueltas diarias arneadas, cargando en el agua, ¿no ve que antes no había hoyos como ahora? El agua corría y dejaba la arena sin piedras, dejando sus lenguas de arena, nosotros nos metíamos con palos a cargar desde el agua, y podíamos estar un mes así, mientras los otros cargaban por afuera en calicheras…se reventaba uno, no daba que hacer con los camiones, ¡ahora no pasa nada!…a lo mejor la gente que hace el concreto le quita la pega a uno, las plantas que hacen el concreto, ¿no ve que ahora  el concreto viene hecho? A hora las obras piden el concreto todo hecho…

    Antes, nadie se robaba el material, ahora incluso las camionetas entran y se roban el material que uno no vende, en el puente allá estuve arreando como dos días, sacando arena del agua, cuando después voy a ver la arena, ya no estaba más, es repenca que a uno le roben el trabajo…

    .Pa’ allá pal’ Volcán teníamos todo arrendado nosotros, vendíamos arena, y cuando no había arena, íbamos a lavar oro, salían pedacitos de la circa levantada, y en invierno subía el agua y habían pedazos vírgenes, era cosa de probar con la chaya y lavábamos como en zunchos, poníamos zunchos como una canal y un trapo, y en esos zunchos se agarraba el oro, ¿no ve que el oro busca el fondo? en cualquier calado se queda metido, lo mismo que en la circa, le tira agua y se mete en las casitas, no sale de ahí, pero se veía como collarcitos en las grietas, con la pala le tirábamos agua y se veía el oro, es bonito ese trabajo, pero dando oro, cuando no da oro aburre!!

    Me acuerdo que un día andábamos en el rincón de la quebrada, y le había tirado todo el día a la canal y no se veía nada!  ¡Ahh me dije, voy a ir a chayar ! como sabía que el orito estaba pintando adentro, y me pongo a chayar un pedacito medio blanco, oscureciéndose ya, y planto una chayá: una de setecientos miligramos, ¡pucha estaba recontento!! Y era platita en ese tiempo setecientos, tenia pa’ comer con esa plata uno! Y aquí, cualquiera que tuviera una pinta, si lo veía que tenía la pinta, llegaba y se le metía a cortarlo por el otro lado, así era la ambición del oro….

    ¿En ese tiempo se acuerda que estaba el golpe? El oro había que ir a venderlo pa’ callado,  allá pal alto tenía uno que andar buscándolos para venderlo…llevaba sus 15, sus 20 gramos uno, los contaba, ¡antes había más oro!! Cuando estuvo la fiebre del oro allá arriba, ENAMI les descarpaba a las cuadrillas, y le vendían el oro a la misma ENAMI, se juntaban en la puerta, una  puerta que teníamos allá en el sindicato de areneros, y habían cuadrillas de 60 personas sacando oro, sacaban su kilo, dos kilos…

    Cuando estaba mi taita, me mandaba de chico a la leña, incluso la leña la íbamos a buscar pa adentro de Las Palmas, en la noche, porque estaba prohibido sacar la leña,  y como era fundo había que respetarlo, pero nosotros igual le sacábamos la leña seca y la traíamos en un puro burro cargado, y al otro día la íbamos a vender con todo el sueño, me acuerdo que iba a pata pelá, yo cortaba la leña, mi taita le hacía el fuego para que viera en la noche, para picar la leña porque había que traerla así, se enojaban los huasos, nos echaban….

    …..mi hermano mayor me llevaba a la escuela, y a veces me llevaba mugriento, mi hermano estaba en cuarto y le reclamaban a él porque no me lavaba los pies, llevaba las patas piñiñientas, y nos devolvíamos a la casa, y no estudié ná poh!!…después se da cuenta uno que le hacen falta todas esas cosas, mi taita tampoco sabía, no sabía nada, lo único que hacía era vender la leña, nos llevaba a la leña de noche a pata pelá, y en el verano trabajaba en la obra de ladrillo, incluso pasábamos hasta hambre nosotros, yo por lo menos he tenido cabros siendo ignorante así, pero los cabros míos no pasaban hambre, ellos siempre tenían pa’ comer, me hacía recagar! trabajaba en cualquier cuestión…

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  • Víctor Cáceres

    “Me gusta trabajar aquí porque aquí no me manda nadie, hago a la pinta mía, no tengo quien me mande, si quiero me voy temprano, a lo que haga uno no más, no tengo que estar cumpliendo horario”

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    Me gusta trabajar aquí porque aquí no me manda nadie, hago a la pinta mía, no tengo quien me mande, si quiero me voy temprano, a lo que haga uno no más, no tengo que estar cumpliendo horario, eso es lo bueno, lo malo es que aquí no hay previsión, si te enfermas  jodí no más, hay que juntar ahorritos no más en las épocas malas, hay que prevenir, no sabes cómo viene el futuro…tuve cálculos renales, estuve una semana afuera, me operaron pero eso fue rápido…

    Mi hermano Juan me trajo, el trabajaba aquí solo, después se aburrió y se fue a viña, aquí me quedé y trabajo desde entonces con mi socio, es más relajado, los puros clientes no más…

    Tengo un hijo grande ya, de 19 años que está yendo a la universidad, me casé joven, los 22 años y ahí estamos juntos con el regalón, tiene 19 años pero es igual que una guagua, pero se ha portado bien, le gustan los estudios, no le gusta salir, sábados y domingos se queda en la pura casa.

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  • Ángel Fernando Pasten Pasten

    Llevo 50 años trabajando en el estero, de cabros empezamos a trabajar nosotros, llegamos juntos con el Victorino, mi papa trabajaba, mi mama lavaba ropa, había que luchar no más, a patita pelá….

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    Éramos 38 los trabajadores sindicados, teníamos todo, pero con el tiempo se fueron muriendo los dirigentes, había que pagar permisos, cuotas sociales, a muchos les gusta ganar y no pagar, pero a veces uno tiene que pagar y trabajar tranquilo, teníamos hasta portero, allá arriba teníamos una sede, pero los dirigentes buenos que teníamos se fueron muriendo…

    Llevo 50 años trabajando en el estero, de cabros empezamos a trabajar nosotros, llegamos juntos con el Victorino, mi papa trabajaba, mi mama lavaba ropa, había que luchar no más, a patita pelá….

    Aquí me entretengo, los días domingo sino voy a jugar a la pelota, me vengo a trabajar hasta mediodía, vendo a $ 5000 el metro cúbico, pero allá donde esta mi hermano para llegar al metro hay que estar como tres días, igual que aquí se junta mucha piedra…

    Antes no era así, venía el estero grande y dejaba arena en todos lados, uno tenia que acarrear no más, ahora está muy malo, antes la altura del estero era de esos árboles que se ven allá arriba, una, que se ha sacado mucha arena y otro, los del oro…todos los viejos que están aquí son de ahora no más, aquí, antes cuando estaba el sindicato no se podía traer ninguna máquina, cuando se cortaba el camino uno tenía que ir a la municipalidad y traían bulldozer, este estero era para puro trabajar artesanal, el oro mató al estero, lo mató porque se llevó el material…

    Lo que era bueno aquí es que antes para las fiestas todos como sindicato pagábamos una cuota, se nos descontaba para comprar copete, pan de pascua y dulces para los niños, era mejor antes porque además, quien salía de aquí con feriado por 15 días, por ejemplo, se le entregaba un pago de lo que se ganaba en el día, era bueno porque antes uno no se mataba tanto, ahora uno tiene que arnear y cargar, antes si no se traía peoneta, se pagaba la carga completa y además había más arena, cuando había arena nosotros cargábamos 18 viajes diarios, a las 8 de la mañana estábamos cargando, a patita pelá en el agua…

  • Areneros
  • Santiago Cortez

    “A pie pelao trabajábamos en el agua, casi nunca se podía trabajar con botas porque el agua pasaba por arriba, en la mañana teníamos los pies colorados con el hielo, parecían pidenes”  Santiago Cortez

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    Antes había arena, había mucha arena pa’ llegar y cargar, había harto camión entonces, ahora no hay nada de camión casi….

    A pie pelao trabajábamos en el agua, casi nunca se podía trabajar con botas porque el agua pasaba por arriba, en la mañana teníamos los pies colorados con el hielo, parecían pidenes las piernas de coloradas que estaban! pero después uno no lo sentía, también tomábamos vino, como había harto camión cargábamos hasta 7 viajes de 3 metros, antes no se arneaba, se cargaba así no más porque había mucho material…

    De mi tiempo ya se han muerto casi todos, quedan unos poquitos, he salido de aquí he ido a trabajar al norte y pal’ sur y después he vuelto… Aquí hemos trabajado casi todo una vida….

    La primera lavadora de oro que hicieron aquí fue en Los Pozos, los viejos tenían unos piques pa’ abajo, no había máquina entonces, unos piques de una hondura alta, pero sacaban cualquier oro, ahí sacaban kilos de oro, y nosotros con el Chamiza nos veníamos  a asomar arriba, ahí donde estaba el agua potable, de ahí se veía todo lo que pasaba, la gente compraba las camionetas llenas de garrafas pa’ tomar, y ¡mujeres! unos afilando en las calicheras con las mujeres, llegaba cualquier mujer ahí!!

    Abel Cortez

    En el 62 me vine a trabajar aquí, después trabajé un tiempecito en la construcción, y después no salí más de aquí…

    Ahora en los años malos llueve un poquitito no más,  antes no pueh, llovía harto, en ese tiempo como 15 días, aquí como ud ve, de lado a lado llovía, después vinieron los años malos, jodió el estero, la ultima lluvia importante fue cuando estaba Pinochet, el ultimo temporal que hubo y se terminó el invierno!

    Antes se cargaba la arena así no más, del arrastre del estero se cargaba así como venía no más, quedaban así unos altos de arena, sin piedras, ahora, no hay nada, hay que estar dando vueltas tierra y escombros, la gente le sigue echando escombros que sacan de las construcciones y las vienen a dejar al estero…

    En el golpe fue cuando llegaron los grandotes allá a la sede, y dijeron: “tienen que juntarse,  no pueden haber dos sindicatos, en el estero tiene que haber uno solo”, y de ahí hubo que entregar la personalidad jurídica de abajo, y quedó la una, la de aquí arriba, la del Puente Las cucharas, entonces nos agrupamos y nos quedamos abajo, después peleaba el sindicato número 2 con el número 1, éramos pocos nosotros allá abajo, me acuerdo que allá les paramos una bandera y un tablero grande…

    Todos los días le doy comida al “cabezón”, el mirlo me sigue ligerito, ligerito me encuentra…igual que las avispas, se acostumbraron…les damos té y no te pican, ayer el mirlo pasó por la cabeza mía, viene todos los días y a cada rato, le gusta la carne, es mansito, igual que la diuca y los chincoles llegan al ladito de uno…cuando llego con la carretilla los tordos todos negritos se paran por ahí, ahora tienen un poco más de semillita como llovió un poco más el año pasado.…

  • Areneros
  • Juan Carlos Rivera Peñaloza

    “El oro es más aventurero que la arena, de repente se te pierde el huevón, puedes estar un mes hueveando, y aquí tu no estás más de dos o tres días sin vender, sin hacer platita..” Juan Carlos Rivera

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    Aquí soy independiente, pasa cualquier cosa en la casa, hay que llevar los niños al colegio, mi señora me pide cualquier cosa. Me mando solo, no pido permiso, si hay compromiso lo suspendo…

    Tenía como 11 años, trabajaba en el mercado de viña y como llegaban los camiones a la feria y yo sabía atender, me fui a trabajar a la feria y allí estuve hasta los 21 -23 años, me quedé trabajando en un puesto, pero había que pagar por todo, y además yo trabajaba solo en esa feria, así que una vez fui para arriba a ver a mi tío Palomo, adonde termina el Puente de Las Cucharas, ahí vivía también mi tío Pedro, mi tío Pablo, todos arneadores, siempre íbamos para allá en el verano porque era bonito el estero, habían posas, pescados, y también sacaban oro…ahí conocí a un amigo, el Tucúquere,  y él me invitó a sacar oro, él era jefe de ahí, tenía su cuadrilla para sacar el oro, y me quedé ahí, en ese tiempo uno se mandaba más solo, las mujeres no lo mandaban, y en ese tiempo recuerdo que me pagaron 700 pesos por el día, el gramo de oro lo vendían a 160 pesos, o sea a mi me pasaron como 4 grs y medio. El que sacaba un gramo comía en el día y le quedan un par de lukitas para ahorrar, el que sacaba dos le quedaba un gramo fijo para ahorro, y el que sacaba tres,  y así poh, en vez de trabajar en la feria que trabajaba dos veces a la semana y andaba pato y estaba más endeudado, me vine para arriba…

    Primero fui medio pollo, ayudante, ahí aprendí a trabajar, a conocer el estero por debajo, sin verlo, calcular la profundidad, y antes de lanzarme con mi equipo, con mi cuadrilla, ví la ambición de muchos viejos, ahí ví que para cagar a mi socio le metían maquina para allá a cortarlo, vi que dos cuadrillas se mataron y no sacaron oro, ví cómo el gringo Henry, un gringo grande de casi dos metros, que participó en la segunda Guerra Mundial, tenía una canal tan grande que cabía una camionada entera, y donde manguereaba el material, ví como el gringo se puso delante de los viejos que venían peleando por el oro, ví como rajó el estero en 50mts, ví como lo secó y no sacó nada! Yo, de ahí, siempre me acuerdo, me fui a un espacio que estaba entre dos concesionarios, una franja de 100 metros que ninguno de los dos lo trabajaba, y como nosotros éramos agujones nos metimos allí no más, y descubrimos al llegar abajo un pedazo como de 2 x 2mts, y justo llega Mario Coma, uno de los concesionarios, cuando teníamos limpiecito y nos pregunta ¿qué pasa cabros? “Nada poh don Mario, aquí estamos viendo porque al oro lo tienen correteado para todos lados, no vale la pena seguir lavando el material que están tirando, no se poh, ya llegamos al manto y vamos a pegarle una chayadita”. ¡Sacamos 7 gramos ese día!, ¡el oro estaba amontonado ahí! No sé si es por la ambición, o se corre, o el diablo lo mete al revés! Al día siguiente teníamos casi todas las maquinas trabajando en el lugar, y esa calichera llegó a dar arriba del kilo…

    En ese tiempo donde mi tío Palomo se vendía vino, la mayoría de la gente que trabajaba en el estero iba a tomar, les servíamos dentro de la cocina que era grande porque era de campo, todavía hay un cuaderno perdido por ahí donde estaban todos los del sindicato, se perdió porque no pagaba nadie, había un viejito al que llamaban “rotito”, un caballero super educado, ¡pero malo pa’ pagar! llegaba a las cinco de la mañana a huevear, había que levantarse pa’ atenderlo, cuando me pedían, yo los atendía, claro, primero me servía yo, después le servía a ellos, sobre todo el vino con harina en la mañana, medio pato con harina, “tómese un medio con harina”, me decía mi tío Palomo, yo no me curaba, no me hacía nada, y el desayuno, que era de campo, una cazuela, un plato de porotos, “ropita vieja”, como le llamábamos, era lo que quedaba del otro día, las pantrucas que eran ricas al otro día en la mañana con ajicito, ¿no ve que era helado por esa parte? Pero habían hartos que vendían vino, arriba de mi casa también, más allá, la Teruca, habían una cachá, vino clandestino eso sí, una casa, una mesa afuera y una sombrita, más encachao era yo que los metía a los viejos en la cocina…me acuerdo que también una vez, viene el tren y arriba de la casa pilla a una burra, y me dijeron, y como yo trabajé cuando cabro en el mercado de viña y aprendí a despostar, pesqué un cuchillo y entres tiempos:  las dos patas pal’ lado, nada que altiro pa’ abajo, ahí pesqué las dos patas y me las planté al hombro a dejarlas a la casa, de ahí, las dos manos,  quedó el puro nonato no más, la cría que tenía en la guata, y como la cocina era grande hice cualquier charqui, charqui al humo, lo secaba al sol y con el humo de la cocina a leña se iba humeando, después a los viejos les molía un poco de sal en un plato y se tomaban una garrafa en un ratito, les daba más sed!

    Me acuerdo que con mi papá una vez fuimos al Salto a buscar leña, mi viejo vendía leña cuando cabro, y veníamos de allá, con unos carretones que había hecho yo con rodamientos, así que le echamos unos atados, veníamos cargados, después, subir la cantera era lo fregado, pero estaba vendida la leña, así que era plata altiro, veníamos por donde está la Quebrada Salino,y me acuerdo que mi hermano el chico pitinga, el Arturo, decía: “dale trencito, corre trencito lindo”…y ¡paff!!” siento el puro bocinazo y nos giramos y el tren se había piteado una vaca del huaso Erasmo, y andaba un cabro de a caballo que andaba arreando, y nos dijo: “llévense todo lo que puedan llevarse porque yo me voy altiro de aquí, es de nosotros este animal”, así que ¡quee! andaba con una cuchilla en el bolsón, en un ratito, una pierna arriba, la otra pierna arriba, después veníamos pa’ la corneta con los carros con la carne, despostada eso si, pero con el cuero, las patas, las manos, el lomo y la cabeza, llegamos oscuro a la Cantera, y siempre me acuerdo, “papá” le dije, “llevemos la leña pa’ la casa, yo voy a vender un poco de carne” así que llegué a la casa, y me fui altiro con una pierna, desposté y me hice como 15 kilos, luego unas bolsas y salí a vender, salimos más salvados que la cresta, así que nos quedamos con toda la leña pa’ la casa…cualquier asado!!…

    El oro es más aventurero que la arena, de repente se te pierde el huevón, puedes estar un mes hueveando, y aquí tu no estás más de dos o tres días sin vender, sin hacer platita, aquí, en la arena, todos los días molí algo, de allá cuando pillai la pinta, no se te corta, ganai plata y harto, pero cuando se te pierde, andai dando bote no más, te atrapa el huevón, no te podí convencer, querí ganarle al cerro, y cuando no tiene el huevón no te va a dar no más, y te pasea…me acuerdo una vez, que de la Cantera del Puente las Cucharas partimos con una canoa al hombro, y caminamos todo el día para llegar a unas quebradas en Rodelillo, que mi amigo tenía unas quebradas muy bonitas, claro y yo llegué y las quebradas eran lindas, cualquier material, “aquí nos vamos pegar la tremenda salvaá”,  dije, trabajamos todo el día, no sacamos nada, eran las puras quebradas bonitas…

    A veces he pensado en volver y trabajar en partes donde quedaron oro, pero trabajar ahora solo, como está la gente, me da como un poco de julepe, estás lavando y llegan los huevones a quitarte las cosas, a asaltarte y te pegan un par de balazos por nada…sí, poh, aquí hay varias partes de cerros que quedaron con orito y he pensado en ir a lavarlas, para enseñarles a los cabros míos, ninguno de ellos tiene idea, como una experiencia nueva, y pienso: si me va bien me voy a quedar pegado ahí, y no faltan los cabros maldadosos, te quitan un auto no te van a quitar una pepa de oro,

    Aquí ya estoy radicado hace más de 20 años, cuando formamos el sindicato de Viña, en Puente Cancha, llegué aquí cuando mi hijo tenia 3 años, formamos el sindicato para tener los permisos, para poder trabajar y que nos autorizaran, porque antes los inspectores nos correteaban, los carabineros nos quitaban los arneros, pero después la gente no empezó a pagar las cuotas, hay socios que venían de otros sindicatos y que habían estado en directivas y traían mañas, salían hacer diligencias a mediodía toda una semana, después fue el comportamiento de algunos socios y mucha mierda en la Muni, inspectores que te ponían mal ante el jefe..ahora, en todo caso ya no hay permisos, pero la Municipalidad ya no nos molesta, tenemos que ayudar a cuidar eso sí, que no boten escombros…

  • Areneros
  • Modesto Enrique Rojas

    “El estero Marga Marga todavía estaría dándonos oro, fue cuando vino gente a explotarlo con máquinas que lo dejaron en la pobreza”  Modesto Rojas

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    Nací y me crié aquí en el estero, el estero que nos da el pan todos los días…

    En esta pega de la arena lo ideal es hacerse $120.000 pesos semanal, un viaje diario de 5 mts cúbicos, porque el sábado trabajo muy poco, casi no se cuenta…

    A la arena buena hay que tenerle valor, hay muchos que arnean con mucha tierra, esos venden barato, pero aquí algunos mantenemos el precio de siempre; la arena buena para mí es la que no tiene tierra, no está contaminada con tierra, esta arena que estoy arneando tiene liga pero lo preciso, la arena que tiene mucha tierra no fragua bien con el concreto….

    Me acuerdo que en verano cuando había material trabajábamos hasta las 10-11 de la noche para tenerle el viaje p’al otro día…así no más, sin polera y a la luz de la luna, y a las cinco de la mañana ya estábamos de nuevo en el río, a pata pelá, usábamos los zapatos para puro venirnos no más…

    Lo bueno del sindicato en su tiempo es que se podían pedir los permisos para trabajar, ahora nos tienen negado los permisos, aunque ahora trabajamos más tranquilos, porque con el sindicato aparece mucha envidia, porque habían compadres que eran flojos y querían “todo en una”, nosotros no aguantamos eso, porque trabajamos independientes, o siempre con uno o dos compañeros y antes había más pega! Ahora hay menos trabajo porque hay poco material y para la gente que hay en el estero está bien así! Además nosotros ya no estamos para los camiones grandes, para las tolvas de 12 metros, son camiones muy grandes y altos, y hay poco material!!

    En su tiempo también trabajé en el oro y en ese trabajo me tocó ver gente muy ambiciosa, “cuando hay codicia el oro se corre”…mejor fue entonces trabajar sólo…

    A los 7 años ya sabía chayar, mirando, porque veía a la gente en las quebradas lavando oro…. la forma de trabajarlo es haciendo el levante, lavar el paño en la chaya y después hacer el levante, otros prefieren picar aquí y allá e ir chayando, y después buscan en otro lado donde “pinte” más, es mejor lavar parejo y echar a la canal…

    El estero Marga Marga todavía estaría dándonos oro, fue cuando vino gente a explotarlo con máquinas que lo dejaron en la pobreza…

    A mi me gustaba ese trabajo porque hay que tener paciencia, como el pescador cuando va a tirarle a los pejerreyes, o el cazador a los conejos, también hay que tener paciencia…